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Cómo cuidar nuestro aliado invernal: mantas y plaids

En pleno mes de diciembre, con las fechas navideñas y las vacaciones –para muchos-, una de nuestras mayores perspectivas es acurrucarnos bajo una manta con nuestra familia o amigos, y disfrutar de una velada tranquila o una sobremesa de cine. También en el dormitorio, donde las mantas juegan un papel importantísimo en invierno como complemento a la ropa de cama. O tal vez vestir nuestros muebles con algunos plaids para dar calidez a las estancias.

Pero, ¿cómo cuidarlas? En primer lugar, empezamos por la limpieza. Hay que tener en cuenta las diferencias que les separan de otro tipo de ropa de hogar, ya que son prendas que no deben lavarse con regularidad, pues podrían estropearse. Lo más importante es fijarse en la etiqueta y seguir al pie de la letra las instrucciones de lavado del fabricante, para conservarlas lo más intactas posible. Además, antes de llevarlas a una tintorería, lo más adecuado para nuestros bolsillos es ver si podemos lavarlas en la lavadora. Para ello, selecciona el programa de prendas delicadas, pero sin centrifugado. Vale la pena utilizar este método, ya que así las mantas durarán más tiempo como nuevas. Y no laves a altas temperaturas.

Si las mantas o plaids no aceptan lavado en la lavadora, la solución es lavarlas a mano. Pero no es preciso asustarse. Su lavado a mano es más fácil de lo que imaginamos. La buena calidad del detergente es clave. Y para un lavado que solo hay que realizar una o dos veces al año, desde La Huerta Valenciana creemos que vale la pena. Para el suavizante, recomendamos su uso en pequeñas cantidades, ya que puede estropear la prenda. Para mantas grandes, como las que se ponen en la cama, déjalas a remojo en la bañera con un detergente para prendas delicadas. Para secarlas, puede que lo primero que se nos venga a la mente sea la secadora, pero es una manera rápida de dañar las prendas. Secarlas al aire libre es lo ideal para conservarlas más tiempo como nuevas. Y si quieres que mantengan la intensidad del color, no hay que dejarlas al sol en las horas centrales del día ni exponerlas por la parte que tiene más coloración.

Por otra parte, ¿dónde guardar nuestras mantas? Si vienen dentro de un estuche, ya no tendrás que buscar. Por ejemplo, desde La Huerta, recomendamos conservar el estuche original de nuestras mantas para utilizarlo como almacenaje entre temporadas. Y antes de guardarlas cuando llegue el buen tiempo, hay que tener en cuenta algunos factores para que duren lo máximo posible. En primer lugar, busca posibles manchas y lávalas antes de guardar las mantas. Así, cuando las vuelvas a sacar no te encontrarás con la desagradable sorpresa de los malos olores acumulados o posibles roturas o deterioros. Por otra parte, dentro de sus bolsas y cajas de almacenaje, guarda bolas antipolillas o hierbas como la lavanda para evitar que estos bichos se alimenten de nuestros textiles.

Busca un lugar seco, limpio y sin humedad. La humedad de sitios como trasteros o desvanes es perjudicial para los tejidos, así que asegúrate de que haya algún tipo de ventilación para evitar malos olores. Lo ideal es almacenarlas en altillos o cajones bajo la cama. Aunque un buen truco para absorber la humedad también es meter en las bolsas tiza o un trozo de cedro. Sé ordenado/a y organizado/a. Algunas mantas ocupan mucho espacio, a veces tanto como un edredón. Por eso lo ideal es utilizar sus bolsas de almacenaje para envasarlas al vacío. Luego, mete las bolsas en cajas y apílalas en el armario, cajón o estantería que elijas. De esta forma ocuparán el menor espacio posible en casa. ¡Y no olvides colocar etiquetas en las cajas para recordar dónde están!

Desde La Huerta os proponemos echar un vistazo a nuestras mantas de Manterol y a nuestros plaids decorativos Galia y Tribal. Colores y texturas para hacer más cálida y confortable vuestro invierno.