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Historia de los cojines y cómo decorar con ellos

Los cojines son almohadones normalmente ornamentados y rellenos de lana, pelo, pluma, fibra de poliéster, tejido, papel… Hoy en día tiene múltiples usos pero, ¿cómo empezó a utilizarse de manera común? En las antiguas civilizaciones como las de Mesopotamia o Egipto, los cojines para dormir eran de materiales duros como piedra y, posteriormente, madera. Eran las antiguas almohadas. Pero con el tiempo, los materiales fueron evolucionando y empezaron a fabricarse almohadas y cojines de materiales más suaves y blandos, aunque en principio estaban reservados a las clases más altas.

Se cuenta que el primer cojín de la historia lo utilizó Buda hace 2500 años. Ese tipo de cojín se llamaba, y aún se denomina, zafu, unos cojines de forma redonda. En la práctica de yoga todavía se utilizan estos cojines, llamados zafuton. Por otro lado, si viajamos a Oriente a través de la historia, veremos que también eran importantes en la civilización china y japonesa. En China y Japón también se empezaron utilizando materiales duros para apoyar la cabeza, incluso con metal o madera, algunas auténticas piezas de arte. Como se ha visto en documentales y películas, las geishas en Japón utilizaban unos alzadores de madera llamados “takamura” que impedían que se les deshiciera el peinado.

En Grecia y Roma, como sabemos, eran muy importantes en las reuniones y fiestas de las clases altas, y sí que utilizaban materiales blandos. Fueron los que empezaron a dar importancia a su aspecto, añadiendo colores, bordados, dibujos… Sin embargo, los cojines más parecidos a los actuales son los que se extendieron por toda Europa en la Edad Media para las clases altas, que se usaban para cubrir los muebles de gran tamaño con el fin de sentarse en ellos. Con el tiempo, el mobiliario se fue haciendo más pequeño y así también las almohadas, convirtiéndose en cojines decorativos, tal como los conocemos hoy. Con la revolución industrial, finalmente, su uso se fue extendiendo entre las clases populares.

Actualmente, los cojines son uno de los elementos del hogar más comunes, y proporcionan una agradable sensación hogareña y, a la vez, de estilo. Además, son los textiles más versátiles de la casa, ya que puedes ponerlos casi en cualquier sitio de la casa, y solo cambiando sus fundas, puedes tener una habitación diferente en un momento. Podemos jugar con sus colores, tamaños, texturas, estampados y distribución. Pero también es importante saber decorar con acierto.

Primero hay que aprenderse una regla básica: el número de cojines en el salón. Normalmente se coloca un cojín más por número de plazas del sofá y del sillón. Sin embargo, las normas también están para saltárselas, y si ves que queda mejor con más o con menos cojines, también puedes inspirarte con otros looks. Luego pasamos a la combinación de estampados, una gran forma de transformar los espacios con los cojines. Está de moda, así que no tengas miedo a mezclar rayas, cuadros, dibujos, estrellas… Le dará a tu casa un aire muy fresco y juvenil. Pero si no te quieres arriesgar, combina solo tres estampados distintos en la misma tonalidad cromática. Y así servirá para cualquier color de sofá o sillón.

Luego pasamos al color. Imaginando la paleta cromática, la decoración se llena de posibilidades. Y sobre todo si tu sofá o sillones son de colores neutros o claros. Podrás mezclar colores de la misma paleta de color y respetando el estilo cromático del salón o la habitación. Pero si quieres empezar con buen pie, recomendamos comenzar por elegir dos colores principales para decorar: rosa y gris, blanco y azul marino, beige y azul… ¡Las posibilidades son enormes! También puedes animarte a probar texturas variadas, lo cual es tendencia. Y recuerda que los lisos nunca serán aburridos. Si no te quieres arriesgar demasiado, es la mejor opción. ¿Te animas ahora a redecorar con cojines?